Las cosas cambian y no acierto muy bien a entender en qué punto se producen esas transformaciones que hacen dar un giro a tu vida, a tus sentimientos y a tus emociones. ¿Cuál es la palabra, el instante o el momento en que lo que fue perfecto pasa a ser desconocido? Mírame, aquí estoy buscando respuesta, buscando nuestra respuesta. Obsesionándome contigo hasta tal punto que olvido mi vida. No te culpo, supiste jugar bien y eso siempre tiene su recompensa; supiste cuáles son mis puntos débiles, mis manías; supiste escucharme cuándo más te necesitaba; supiste ganar(me) cuando menos ganas de victorias tenía… ahora ya no queda nada de eso… no queda ni un rastro de lo que fue. Qué lástima porque era muy bonito… era precioso. Ahora viene lo más duro, ahora toca fingir que nunca estuviste aquí; toca cruzarnos por la calle y no mirarnos. Hemos llegado a un punto en el que somos auténticos desconocidos y, sin embargo, hemos vivido tantas cosas juntos que tengo tu piel grabada sobre la mía. Tantos besos, tantos abrazos, tantas promesas cogidos de la mano… tantas sábanas arrugadas y tantos amaneceres juntos… tantas cosas que jamás volverán. Seguiré saliendo una vez a la semana sólo por “encontrarte accidentalmente” mientras todos miran… sólo por si un día decides que quieres volver a jugar entre sábanas y despertarte a mi lado con los primeros rayos de sol… y cantarme al oído esa que decía “Si tú me dices ven…”
.jpg)