miércoles

No es sólo un cuento

Trata de como cambia la vida. Como hay decisiones que pueden marcarte para siempre. Trata de oportunidades perdidas. No es una historia triste, no, es más bien una historia melancólica. A veces le invade una profunda nostalgia por aquello que pudo y nunca pasó. A veces llora al recordar lo cerca que estuvo de conseguir aquello que ahora anhela. Sabe perfectamente como y cuando cambió todo (claro que lo sabe, él mismo lo provocó). Decidió seguir el camino equivocado, aún estando bien señalizado. En ese momento, no pensó en las consecuencias, sólo se dejó llevar. Comenzó a arriesgar, más y más, comenzó a deshacerse de aquello que, durante años, le había acompañado fielmente. Se sentía feliz, libre, sin cargas, sin responsabilidades... sin darse cuenta del daño que estaba haciendo (y si llegaba a darse cuenta, no le importó, cada vez seguía adentrándose más por ese camino).

Hoy, cuando mira atrás, se da cuenta de esas consecuencias. Hoy está pagando el peaje por ese camino prohibido. Sabe que nada volverá a ser lo de antes, sabe que él es el único responsable. Vive de sueños, de palabras perdidas y miradas falladas. Imagina su vida si hubiera decidido cambiar de camino y llega a darse cuenta de lo feliz que habría sido. Lo distinto que sería ahora todo... se ha perdido tantas risas, tantas alegrías...


Hoy está pagando el precio de vivir sin ella... hoy se ha dado cuenta que fue él quien la dejó atrás... que ella si le esperó en el otro camino... pero que ya es tarde.