
Recuerdos, recuerdos, recuerdos… recuerdas cuando te dije eso de “ No dejes de caminar a mi lado”. Necesito un punto de apoyo, una referencia, una cuerda sobre la que caminar; necesito algo (alguien) que me levante cuando tropiezo y caigo, que me de esas palmadas en la espalada y me diga “Tranquila, con el tiempo se curará”… vale, dejará de doler y se curará, cicatrizará, pero… ¿Seguirás a mi lado, no?
Promesas, promesas, promesas… ¿Te acuerdas cuándo te prometí no separarme de ti? Lo sigo cumpliendo… me cuesta, a veces duele y otras me olvido de ello, pero por alguna extraña razón, lo recuerdo cuando más lo necesito. Es como una voz en off que siempre aparece en ese precioso momento, cuando crees que la (mi) película ha terminado… cuando creo que te he perdido, cuando creo que todo ha cambiado… cuando pasa eso vuelve mi voz en off.
Promesas, promesas, promesas… ¿Te acuerdas cuándo te prometí no separarme de ti? Lo sigo cumpliendo… me cuesta, a veces duele y otras me olvido de ello, pero por alguna extraña razón, lo recuerdo cuando más lo necesito. Es como una voz en off que siempre aparece en ese precioso momento, cuando crees que la (mi) película ha terminado… cuando creo que te he perdido, cuando creo que todo ha cambiado… cuando pasa eso vuelve mi voz en off.
Quizás son recuerdos y promesas, quizás es eso lo que nos une… es tan bonito que no hace falta explicarlo. Te miro y lo sé; me miras y lo sabes. He sido capaz de adivinarte el pensamiento, he sido capaz de involucrarme tanto en tu vida que a veces no encuentro ese límite, la frontera que me indique dónde comienza mi vida y donde acaba la tuya. No me importa, no tengo secretos… y aunque los tuviera, acabarán siendo tuyos. Tengo tantos recuerdos y tantas promesas esperando que he sido capaz de hacer un pacto con el tiempo, un pacto que me permita vivir siempre a tu lado… ya sabes, para seguir construyendo recuerdos y promesas ¿Estás preparada?
.jpg)