Y es que a mi me quedaron tantas cosas que decirte… tantas promesas que recordarte… Pero te fuiste, te alejaste. Aún no sé cuándo, ni por qué… ni qué cambió. Hice todo lo que me pediste, sobrepasé el límite que yo misma me había impuesto ¿Para qué? Para volver a ver como te ibas, como me dejabas aquí sin importarte si estaba bien o si estaba mal. No estuvo bien, no.
Ahora que todo ha acabado (que tú decidiste acabarlo) me he quedado vacía de ti pero llena de preguntas, de respuestas… de necesidad de explicaciones que no debería pedirte (por eso mismo no lo hago). Me dejaste ahí, sola, sin dejarme hablar… sin dejarme decirte aquello que ahora me mata por dentro. Tenía tanto que darte… más de lo que imaginas, más de lo que, en tan poco tiempo, nadie se atrevería a darte. No sé si lo merecías o no, durante un tiempo pensé que si, pero ahora lo único que sé es que tú estás allí y yo sigo aquí esperándote; sigo esperando que vuelvas, que me digas que todo fue un error, que quieres volver a mirarte en mis ojos, a volver a temblar cuando me tienes cerca, a volver a cogerme de la mano cuando todos miran y besarme la frente diciendo aquello de “Estás tan guapa que no puedo evitar cogerte”.
Vuelve que no importa el pasado, vuelve y miremos al futuro… pero sino, quédate allí y no vuelvas… deja que mi presente siga solo… sin ti... no me dejes esperándote como hasta ahora.

.jpg)