domingo

Jóvenes Promesas

Sencillamente, no lo sé. No lo sé o no lo quiero saber… me da igual si está bien, me da igual si está mal. Simplemente, es así… puede que sea una locura, puede que no sea nada o puede que lo sea todo. Es esa sensación de vértigo la que no me deja vivir, ese nudo que me aprieta con fuerza la garganta y que, a duras penas, me deja decir alguna palabra, sin sentido, pero palabras ¿Qué más da si tienen sentido o no? Da igual, porque son palabras y no significan nada… no quiero que signifiquen nada, no quiero escuchar lo que hará que ese nudo me vuelva apretar un poco más, más, más y así hasta que ya no sea capaz ni de decir un solo suspiro (esta vez, si hubieran tenido sentido, créeme)

Quiero construir recuerdos ¿Contigo? No estoy segura, pero si de algo estoy segura es de que estás casi igual, no has cambiado nada, tú sigues ahí y yo… aquí observándote, quieta, callada… pero con mis ojos te grito tanto que aún no sé como no me has escuchado. Llevo haciéndolo tanto tiempo que lo he convertido en una costumbre, en una pauta diaria; es algo mecánico que ya no puedo controlar (por eso, no te enfades si lo hago demasiado a menudo. Nunca aprendí a disimular). Hace tanto que te miro que me parece conocer cada centímetro de tu piel, de tu cuerpo, de ti… me parece que, por instantes, dejamos de ser dos. Es, como esa canción que siempre te grito a los ojos, esa que dice aquello de:

“Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro... Nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte… debo decirte algo, mirarte a los ojos y tal vez recordarte que antes de rendirnos fuimos eternos”

¿Cuántos errores tengo que cometer para que aprendas a escucharme? No necesito tiempo, no quiero paciencia… sencillamente, no lo quiero. Simplemente, necesito decirte aquello que sólo mi mirada es capaz de gritar pero que, otra vez ese maldito nudo, no me deja expresar. ¿No me ves temblar? ¿No sientes como se para el mundo cuando estás cerca? Ven, agárrate de mi mano y volvamos a ser eternos. Yo prometo coger una a una todas las estrellas cada noche y hacerlas tuyas, tú prométeme que no te soltarás… así mi nudo desaparecerá y por una vez, por esta vez, podré decirte todo lo que mis ojos ya se han encargado de gritarte antes. Sería como aquella vez, como cuando fuimos uno, como cuando te susurré aquello de “Quédate sólo por esta noche”. Será tal y como queramos… eso, eso si lo sé.



De Fondo: "Recuerdos", Ismael Serrano